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El panorama del comercio internacional para México se ha vuelto cada vez más complejo en 2025. Presionado por la agenda proteccionista de Estados Unidos y, al mismo tiempo, respondiendo a dinámicas globales, el gobierno mexicano ha propuesto un drástico incremento de aranceles a países sin los que tiene un acuerdo comercial, afectando principalmente las importaciones desde China y otros países asiáticos.
Esta decisión coloca a las empresas que operan en México en una encrucijada. ¿Es éste un acto de alineamiento con Washington o una jugada soberana de política industrial? Comprender la estrategia subyacente del gobierno es crucial para anticipar riesgos y, sobre todo, para alinear la estrategia corporativa con el fin de capitalizar las oportunidades que emergen en el entorno del T-MEC. Este texto analiza las acciones tomadas recientemente por el gobierno mexicano y, por extensión, se pretende que ayude a definir un marco de acción para las compañías que operan en el país.
Contexto de la Situación Mexicana: ¿Confrontar o Ceder ante EE.UU.?
Desde el inicio de su segundo mandato y bajo la agenda “America First”, Donald Trump intensificó la guerra comercial no sólo contra sus principales rivales geopolíticos —en especial China— sino también frente a sus aliados, entre ellos México. A lo largo del presente año, su gobierno impuso medidas de amplio alcance: un gravamen universal de 10% a todas las importación así como tarifas de 25% a automóviles importados y un alza de aranceles al acero hasta 50%.
Este giro coloca a nuestro país en una posición delicada: es el mayor socio comercial de los Estados Unidos (casi 800 mil millones de dólares en comercio bilateral de bienes en 2023, superando incluso a China). Además de que México depende de un flujo estable de exportaciones hacia su vecino del norte (alrededor del 80% de sus exportaciones en 2023 tuvieron como destino los Estados Unidos).
En consecuencia, la estrategia del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha variado notablemente desde el comienzo. Primero se privilegió la confrontación (anunciando respuestas arancelarias equivalentes a cada medida de Washington); después, una postura de cautela para evitar reacciones desmesuradas; y, más recientemente, una fase de negociación, es decir, conceder en algunos frentes, sin mencionar la reciprocidad de aplicación de más aranceles.
Sin embargo, el gobierno de México sorprendió a muchos al proponer un incremento de aranceles de hasta 50% a más de 1,400 productos importados con países sin acuerdo comercial. Esta medida fue ampliamente interpretada como una reacción directa a la presión comercial de la administración de Donald Trump, alineándose con la campaña arancelaria global de la Casa Blanca aunque negándolo de manera oficial.
En ese sentido, ante la presión comercial de Estados Unidos, el gobierno de México se enfrenta a un complejo cálculo estratégico. La decisión que tome, debe sopesar los costos económicos de un conflicto contra los riesgos políticos y de soberanía de una sumisión. Un análisis de las opciones disponibles y sus consecuencias lógicas revela el camino más probable y racional que seguirá el país.
Por un lado, una ruta de confrontación directa, respondiendo con represalias arancelarias a cada medida de Washington, si bien defiende la soberanía, implicaría un costo económico extremadamente alto. Dada la profunda integración y la asimetría en la relación comercial, una guerra de aranceles abierta perjudicaría de manera desproporcionada a la economía mexicana, llevando a un escenario en el que ambas partes pierden, pero México pierde más.
En el otro extremo, una cooperación incondicional o de simple acatamiento a las demandas estadounidenses, aunque podría evitar aranceles en el corto plazo, establecería un precedente peligroso. Erosionaría la autonomía de la política comercial de México e incentivaría futuras presiones, volviendo al país vulnerable a las agendas políticas de Washington, lo que a largo plazo resulta insostenible y políticamente costoso.
Por tanto, la ruta más racional y estratégicamente sólida es un equilibrio pragmático: una combinación de negociación asertiva con cooperación táctica y una diversificación acelerada de mercados. Esta vía permitiría a México ceder en frentes secundarios para proteger sus intereses vitales, utilizando la cooperación como una herramienta de negociación, no como un acto de sumisión.
Bajo esta lógica, los nuevos aranceles a China no deben ser vistos como un hecho aislado, sino como la primera pieza visible de esta estrategia de cooperación calculada con Estados Unidos. Es una concesión táctica diseñada para apaciguar las presiones estadounidenses en un frente (el combate a la triangulación comercial asiática) para ganar poder de negociación en otros, como el sector automotriz o agroindustrial.
Esta previsión del comportamiento gubernamental ofrece un ancla de certidumbre en un entorno volátil. Entender que el gobierno de México probablemente seguirá este camino intermedio, permite a las empresas anticipar movimientos futuros y ajustar sus planes estratégicos en consecuencia.
El Nuevo Escenario: De Desafío a Oportunidad Estratégica
La propuesta de imponer aranceles de hasta el 50% a productos asiáticos podría impactar directamente las cadenas de suministro. Para las empresas, los efectos inmediatos parecen ser desafíos:
- Aumento de costos: Los importadores enfrentarán costos más altos, lo que podría afectar los márgenes de ganancia y la competitividad.
- Reconfiguración de Suministros: La medida incentiva la búsqueda de proveedores alternativos, acelerando la tendencia del nearshoring.
- Riesgo de Represalias: La reacción de China es un factor a monitorear en el comercio internacional.
Sin embargo, para la empresa, estos puntos no deberían ser sólo desafíos, sino señales claras de la dirección que el gobierno de México está tomando. En lugar de verlos como obstáculos, deben interpretarse como los incentivos que definirán a los ganadores y perdedores de esta nueva etapa. La política arancelaria de México, entonces, estaría buscando fortalecer la integración de la cadena de valor de Norteamérica.
¿Cómo Alinear su Empresa con la Estrategia de México?
La política de aranceles de México probablemente es un movimiento calculado. Nuestro análisis predice que el gobierno continuará en una ruta de negociación pragmática con Estados Unidos, utilizando medidas como los aranceles a Asia para fortalecer su posición y la de la región de Norteamérica; lo anterior, sin descartar otro tipo de alianzas con otros países, como por ejemplo el caso de Brasil con quien ha existido acercamientos precisamente para reducir la dependencia con EE.UU. de ambos países.
Para las empresas, la conclusión no es esperar a ver qué pasa. Es actuar ahora, alineándose con esta dirección estratégica. Esto significa:
- Auditar su Cadena de Suministro: Evalúe su dependencia de insumos asiáticos ahora afectados por aranceles. Cuantificar este riesgo es el primer paso para convertirlo en una oportunidad de relocalización y fortalecimiento regional (nearshoring).
- Capitalizar la Integración de Norteamérica: Aproveche activamente los incentivos que el gobierno crea para sustituir importaciones. Busque y desarrolle proveedores en México y el resto de la región del T-MEC para robustecer su operación y reducir la incertidumbre geopolítica.
- Posicionarse como Socio Confiable para EE.UU.: Si su empresa exporta, este es el momento de reforzar su rol como un eslabón seguro y confiable en la cadena de valor de Estados Unidos. La estrategia de México le otorga una ventaja competitiva frente a proveedores de otras regiones.
¿Su empresa tiene voz en la revisión del T-MEC?
El 17 de septiembre de 2025 el gobierno mexicano a través de la publicación de un aviso en el Diario Oficial de la Federación (DOF), ha convocado a una consulta pública para que dentro del plazo de 60 días naturales a partir de dicha fecha, los interesados presenten información, realicen comentarios o recomendaciones respecto del funcionamiento del tratado.
Esta es una oportunidad estratégica y de tiempo limitado para que su empresa influya directamente en las reglas que impactan su operación.
No ser parte de la conversación es dejar que otros decidan por usted. Nuestro equipo de expertos en consultoría legal y económica ofrece un servicio de acompañamiento integral para:
- Diagnosticar los puntos críticos del T-MEC que afectan a su sector.
- Articular sus argumentos con rigor técnico y sustento legal.
- Elaborar y presentar comentarios efectivos ante la Secretaría de Economía.
El plazo para presentar propuestas es corto. Contáctenos hoy para asegurar que su perspectiva sea escuchada y tenida en cuenta en la mesa de negociación.
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Osler Pascoe Moreno
Socio y Economista Senior
Es economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde también obtuvo dos maestrías: una en Finanzas y otra en Administración de Empresas (MBA).
Cuenta con más de 14 años de experiencia profesional en materia de competencia económica, regulación de mercados y análisis financiero. Ha liderado investigaciones en sectores estratégicos como energía, transporte, comercio minorista y servicios financieros, con resultados validados por el Pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) y reconocidos en foros internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Red Internacional de Competencia (ICN).

